miércoles, 26 de julio de 2006

El tranvía... Andrea Bocconi

Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada. “Amplia sonrisa, caderas anchas… una madre excelente para mis hijos”, pensó. La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna.
Él se puso de mal humor: era muy conservador. ¿Por qué respondía a su saludo? Ni siquiera lo conocía.
Dudó. Ella bajó.
Se sintió divorciado: “¿Y los niños, con quién van a quedarse?”
Andrea Bocconi

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ja ja ja. Si, de esos "te hay a patadas". Como unas maracas. Simba y yo conocemos a uno parecido.